3 de abril de 2016

Rotos

Siempre supe que estabas hecha de viento, lo sentía con cada ráfaga de aire que levantabas al caminar o cuando nos matábamos a caricias en la habitación que recorrían mi cuerpo como una ligera brisa y mantenían todas mis banderas ondeando.

Después te fuiste y vino la calma llena de guerra, se me desinflaron las velas y quedé al pairo, el velero en que me había convertido estaba parado en medio de un océano y no sabía si era mejor el hundimiento definitivo o esperar. Nunca se me dio bien improvisar y la ausencia me pilló desprevenido.

Hube de asumir a golpe de realidad que todo había cambiado y que no ibas a volver. Tendría que vivir sin tus tormentas y sin lluvias por un tiempo y empezar a aceptar que todo puede cambiar de golpe.

En mi nuevo viaje me encontré con otras personas, otras historias, algunas más tristes que la mía, y a golpe de gemido traté de recuperar el ritmo que había perdido. No puedo mentir, estuvo bien como desahogo, pero no como solución a nada, ya que cada mañana volvía a sentir tanta soledad como siempre, tal vez un poco más.

Después busqué escupir metáforas como terapia, como el que saca la rabia de muy dentro; pero tampoco funcionó, porque no te marchabas, ni aunque te imaginara saliendo por la puerta. Me aferraba a tu recuerdo como el que se aferra a un clavo ardiendo y no quiere soltarlo aunque le abrase.

Creí poder encontrar en otros ojos el brillo que los tuyos desprendían, esperando la sustentación necesaria para levantar el vuelo. aunque era habitual que al borde del despegue, esos ojos y sus promesas se cerraran de golpe. Tardé en comprender lo que pasaba o quizás no quería darme cuenta: no me miraban, ni me veían, porque tan sólo buscaban un punto de anclaje para superar sus miserias anteriores. Y yo estaba dispuesto a dejar entrar a cualquiera sólo para no sentir el vacío de tu nada.

Hoy comprendo esa tristeza y la acaricio.

Porque nadie tiene la culpa de estar roto.

Broken dreams by Angelika

NOTA: El sábado 9 a las 19.30 estaré con mi guitarra en el Dog&Roll de Madrid junto a Kris León, Alba Jiménez, Gabriel Guerra y María Part. Más info aquí.

10 Comentarios:

  1. Siempre llega un momento de aceptación y reconstrucción...y siempre es preciso perdonarse uno.

    Un saludo :)

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  2. Gran verdad, amigo... Cuando perdemos a la persona amada, todo se va al pairo...

    Te dejo un enlace a mi nuevo blog, ya que por motivos técnicos me he visto obligado a cambiarlo...

    http://ildefonsorobledo.blogspot.com.es/

    Un abrazo

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    1. Nos leemos en el nuevo ;-) Gracias por pasar.

      Abrazos.

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  3. Todos estamos rotos de alguna forma, hechos de remiendos incluso, aunque ni nos demos cuenta.
    Pero tú lo cuentas tan bonito...
    Besos.

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    1. Es imposible vivir sin algún descosido. Qué le vamos a hacer.

      Salud y besos.

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  4. Quizá ha llegado el momento de reparar las velas, de buscar corrientes alternativas, de barajar más opciones que el hundimiento o la inanición.

    Dicen que en las relaciones de pareja siempre hay uno que da más que otro, pero nunca sabemos hasta pasado el tiempo quien sirvió de ancla a quien.

    Intacto sólo puedes estar si no has vivido.

    Hermoso relato, Oski, me gusta mucho eso de no poder olvidar a alguien...

    ...porque no se marcha, ni aunque lo imagines saliendo por la puerta. Hasta que un día la puerta se cierra detrás de ti y tienen un nuevo camino por delante.

    Un beso,

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    1. Exacto, sólo se ensucia el que trabaja y en la vida es lo mismo, si no te mueves, no te dañan, pero tampoco disfrutas de nada.

      Salud y besos

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  5. Y que rotos tan preciosos, tan necesarios, puñeteros pero inspiradores... espero que no intentes ser puzzle, que sigas acariciando tus trozos de esta manera tan tuya como hermosa, pero que también mires un poco más a la izquierda y veas ese corazón rojo palpitante que te llena de luz, toda esa vida que te muestran los anteojos y como buen buho sigas el vuelo, no porque debas, sino porque sientes que te apetece tambien sentir el viento rozando tu sonrisa.

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    1. :-) Gracias por tus palabras Noelia.

      Un abrazo.

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