23 de abril de 2017

Por si el abrazo no fuera suficiente

Por si se apagan las estrellas de tus ojos y sientes que el vacío se apodera de tus pasos, te recordaré siempre que tienes cuerpo de nube y que puedes ir a cualquier parte. Por si mañana te entrasen ganas de escapar, he dejado un trozo de alma en tu pecho, para estar cerca de ti aunque duerma lejos.

Cuando las lágrimas recorran tus mejillas y mires el mar con nostalgia, me convertiré en agua salada y acariciaré tu rostro cansado. Susurraré palabras exactas en tu oído y fluiré navegando tu esencia. Construiré ciudades en tus ojos y soplaré para alejar las tormentas que te amenazan.

Me doblaré como un junco a tu lado y aguantaremos sin rompernos el temporal. Rozaré tus manos y te prestaré la fuerza que te falte. Caminaré a tu lado por si tropiezas, y te ayudaré a ponerte en pie si fuera necesario, y sonreiré cuando la vida te enseñe los dientes.

Gritaré contigo si hace falta y mataremos fantasmas con espadas de madera. Buscaremos a los niños que se escondieron del mundo en cualquier cueva, donde nada podía rozarles la piel. Y abrazaremos sus monstruos para calmarlos, para que se conviertan en aliados.

Guardaré como un tesoro tu profundidad y besaré tus labios, recorreré tu pelo con mis dedos y cantaremos juntos esas canciones que todavía nadie ha escrito. Que son sólo para nosotros.

Sé que podría quererte. Aunque no me conviene hacerlo. Aunque existen formas mejores de matarse y ninguna pasa por tu cama. Aunque podría guardarme todo lo que llevo dentro y salir corriendo sin saber a dónde voy. Ya lo hice otras veces. Me reconozco experto en huir.

Pero me quedo. Porque a ti hay que quererte despacio. Como el agua de mar quiere a la espuma, como quiere el cielo el azul de su centro, como quieren los charcos las gotas de lluvia.

Y así te quiero. Sin prisa por quererte. En silencio. Desde mi asteroide inexplorado. Sin importar si tú me quieres. Porque el amor es algo tan grande que no pueden comprenderlo los que no están locos. Los que miran demasiado su reloj.

Porque el tiempo es simplemente eso que sucede cuando tú me miras.

Abrazos fuertes by preciosasana13

16 de abril de 2017

Playas desiertas

Camino por una playa desierta con los pies descalzos, la arena está fría y suave, sin piedras incómodas, el mar está en calma. Las olas van y vienen sobre la orilla dejando un cerco leve de espuma que tarda en disolverse de nuevo. Me acerco al agua y dejo que me cubra hasta la altura de los tobillos, está fría pero es agradable sentir el frescor recorriendo todo mi cuerpo y refrescando mis ideas.

El sol se esconde tímido entre las nubes, la temperatura es agradable, se escucha un rumor de gaviotas que se mezcla con el sonido del mar. Cierro los ojos y extiendo los brazos. Una brisa me acaricia el rostro.

Me llevo la mano al bolsillo y palpo lo que escondo en su interior, jugueteo unos instantes antes de sacarlo. Un dedal de metal grabado aparece ante mis ojos, lo observo detalladamente; tiene el dibujo de un búho tallado a su alrededor.

Me imagino lanzando el dedal al agua mientras vuelvo a juguetear con él entre mis dedos. Niego con la cabeza, vuelvo a guardarlo y busco con la mirada una piedra. La encuentro clavada en la arena, tiene forma ovalada y no es demasiado grande. La recojo y me sorprende su peso, cierro el puño en torno a ella y tomo impulso para lanzarla bien lejos. Disparo el brazo hacia delante y abro la mano, la piedra sale disparada girando sobre sí misma como una peonza en el aire. Se eleva un metro, dos metros, tres metros mientras avanza para después caer a plomo sobre el agua con un sonoro plof. Se hunde y desaparece de mi vista. Cierro los ojos.

La piedra ya no es piedra: soy yo y me estoy hundiendo en las aguas. No puedo respirar y me siento pesado. Caigo de forma lenta hacia el fondo, sin prisa, todo gira alrededor. Me falta el aire, no puedo aguantar más la respiración y en un acto reflejo mis pulmones tratan de llenarse de aire.

Ya no estoy en el fondo. Vuelvo a estar en la orilla, sostengo sobre mi mano el dedal y parece que he llorado. No sé cómo pero estoy empapado. Me chorrea agua del pelo. Respiro de forma agitada y el pecho sube y baja con cada respiración. Escucho algo detrás de mí, me giro y te encuentro mirándome con los ojos vidriosos.

— No podía lanzarlo.

Asientes y sonríes. Nos fundimos en un abrazo.

Por primera vez todo parece en calma en mucho tiempo.

— Te he echado de menos

— Y yo también a ti.

La tarde cae sobre los niños mientras se abrazan en la playa.

Sunset beach by Dynnnad by

10 de abril de 2017

Nadie

No sé qué será de nosotros si mañana vinieran los guardianes del tiempo a cobrarse la factura de los días felices y nos sorprendieran desprevenidos, bailando como locos sin paraguas bajo una lluvia infinita de estrellas

Sobre qué viga se mantendrán firmes tus alas si no es el viento el que sostiene tu risa. A qué altura cuelgan los globos de la alegría. Cuánto pesa un corazón con una bala en la recámara.

Dime cómo se alumbra sin foco ni velas, si a cada rato el pasado nos retiene en la aduana del fracaso y nos requisa el equipaje. Cómo puedo hacer crecer flores en los jardines por los que alguien esparció sal.

En qué avenidas daremos muerte a la tristeza, al vacío que siempre nos acompaña. En qué ciudad aterrizaremos sin temor a las grietas de la herida.

Necesito aprender, pequeño girasol, a amar el calor sin miedo a las heladas. A sacar el clavo que oculta mi tormenta. Sanar la ausencia. Aprender a despedirme. Reencontrarme con el niño que escapó del caos y que ahora se burla de mi sombra.

Y sólo así querer todos mis azules. Navegar la incertidumbre sin anticipar el naufragio.

Y conseguir salvarnos de nosotros mismos.

A Peter Pan by elEstela