15 de enero de 2017

Trapecista

Si tu corazón fuera sólo un cofre
en el que guardas viejas fotos
y el pasado no deshojara caléndulas
para cada rostro que recuerdas con cariño,
tal vez sí,
podrías desterrar tu tristeza.

Si al bajarte del trapecio
se prolongaran los aplausos
más allá del camerino,
y los focos del escenario
no se apagasen nunca,
la soledad sería tan sólo
una mala quimera.

No te devorarían tanto los fantasmas,
no se agrietarían tus manos cansadas,
y tu alma brillaría
como lo hacen las estrellas
en el lejano cosmos,
por las que derramas
lágrimas, lentas y azules.
Si recordaras tu última cabriola,
todas las respiraciones contenidas,
las miradas atónitas y expectantes,
el explosivo alivio del triunfo,
sabrías que tu lugar de origen
siempre ha sido el viento.

Las ventiscas de tus ojos
en su parpadeo
arrasarían los volcanes
y se acabarían tantos llantos,
el temor a la caída,
la mala suerte
que anotó tus señas
y te envía cartas.

Podrás sonreír de nuevo
cuando busques la mirada
de los finales
más allá del graderío,
y te espere impaciente
clavando en ti su ausencia.
Una voltereta en el estómago
te devolverá entonces al aire
y otra vez,
otra vez más
volverá a abrirse el telón.

Darkened circus by Deviant Whore

8 de enero de 2017

Baila

Baila, y deja que el viento
desnude todas tus penas,
tan sólo baila,
no dejes de moverte,
fúndete con la música,
que tu pelo sea pentagrama
y de repente,
seas una nota
suspendida en el vacío.

Baila, cuando todo se atragante
cuando no consigas seguir
el ritmo de la rutina,
cuando te ahoguen las facturas
y pesen demasiado
esos atardeceres
que se llevaron los cuerpos
que un día amaste
y todas las promesas que dejaron.

Tan sólo baila,
que tu cuerpo trace carreteras
de esas que se recorren a dos cien
por hora
y que conducen a playas desiertas,
baila,
no dejes de bailar,
sé el foco que más brilla
en el escenario,
el que oculta
lo que tus ojos gritan tanto.

Baila cuando el dolor
te acribille el alma,
cuando tu diario
esté plagado de gin-tonics
amargos,
de camas vacías
con sabor a nada
y a derrota. 

Baila,
tan sólo baila,
cuando el duro invierno
se lleve las flores de todos los jardines
cuando la primavera parezca tan lejos
de tu pecho
que necesites volver
a todas esas ciudades
que un día abandonaste.

Tan sólo baila,
que la mañana acaba
por llevarse la niebla
y siempre amanece
de nuevo,
baila,
tan sólo baila,
que yo
cada día
bailaré contigo.

Destiny's dance by Richard Young

1 de enero de 2017

Los amores platónicos

Tienes en tus manos las llaves del mundo. Nada recorre mis calles sin tu permiso y cada copa que levanto es únicamente para brindar a tu salud. Ya te convertí en poema, y en cientos de páginas gastadas en las que te hablaba de galaxias inexploradas que no conozco pero que recorreríamos siempre juntos. Y todos nuestros finales ya pasaron por lo trágico, lo feliz, lo dulce y lo amargo.

Tu presencia es leña de mis letras cansadas, necesaria para la combustión de todo lo que me quema dentro. Has venido para quedarte y no estoy por la labor de dejarte marchar. Así que me incendio y destrozo toda oportunidad de huir. No existen los problemas contigo cerca. Aunque sin darme cuenta seas uno de lo más profundo. Máscara inexcusable de todas mis carencias, de los fracasos que dejaron huella y hueco de su paso y, que todavía, no he aprendido a sellar.

Te buscaré en cada una de mis vidas mientras me engaño pensando que hago el amor con otras. Dibujaré tu rostro en cada cara y veré tu cuerpo tumbado allí donde quiera que se tumba el mío. Y nunca nadie me será suficiente. Y en cada lágrima que te guardo se me estará escapando una oportunidad de ser feliz.

No sé si podré soportar la fría puñalada de la verdad, cuando descubra que compartes cama cada noche con otra alma perdida. Y que respiráis con un sólo pulmón y que ese nunca, nunca, es el mío.

Si no quiero conocer las razones de mi derrota, ya me las inventaré yo. Y te echaré la culpa por estar lejos. Y por volar en otros vientos. Y por el aire que no encuentro, aunque lo busco tanto.

Y cuando te me agotes. Buscaré otra fuente para beber de nuevo. A ser posible una que lleve tu pelo. Quizás también tus ojos. Y una y otra vez, entraré en ese juego, en el que idealizarte dolerá menos, que vivir un amor real, pero imperfecto.

O tal vez no. Tal vez cambié lo suficiente para entender que me he cansado de sufrir y he comprendido que los amores grandes. Los amores galácticos. Los amores planetarios. No llevan ni de lejos tu nombre y simplemente necesitan ser vividos.

Está bien volar. Pero siempre. Siempre.

Volar despiertos.

Shapes by Cristina Matei