27 de noviembre de 2016

La derrota

Tal vez la derrota no sea más que el principio de la victoria, porque es cierto que caerse de espaldas es otra manera de mirar el cielo.

Es cierto que te has acostumbrado a perder, quizás demasiado a menudo: a perder amistades, a perder parejas, a perder oportunidades y a esperar, a esperar de todo y todos, pidiendo cuentas a la vida sin preguntarte si ella te las ha pedido a ti alguna vez. Y confías en los ojalá, en la suerte del cambio y en que el viento soplará mañana hacia otro lado. Pero acostumbrarse a perder es resignarse y de la resignación nace la tristeza. Sigues creyendo que ya habrá algo que sea para ti, en alguna parte, que hay algo escrito, pero es absurdo, porque no conozco a nadie que crea en el destino que no mire antes de cruzar la calle. 

Sospechas que tus mantras y frases hechas no son más que una manera de evitar tomar las riendas, pero no conoces otra forma de sobrevivir en un ambiente cada vez más enrarecido y que cada vez te causa más desasosiego.

Se va inflar el globo cada vez más y más y querrá estallar. Lo evitarás un par de veces pero al final del estallido va a surgir la paz.

Costará reconstruirse, al principio ni siquiera sabrás por dónde empezar, pero será maravilloso dejar de leer la historia para empezar a escribirla. Encontrar fuerza suficiente para borrar a los personajes que te estorban y encauzar la trama hacia el lugar que deseas.

No será como empezar de cero, nunca se vuelve al inicio. No te dejes engañar por los que aseguran que es posible. Será una continuación, apasionante, con ritmo, acompasada y alineada con tu corazón y cabeza.

Y entonces, solo entonces podrás empezar a vivir la vida que quieres y no la que otros pensaron para ti.

Y dejarás de ver la derrota como un fracaso y te veremos sonreír desde el suelo cada vez que te tropieces.

Defeated by Mathieu Degrotte

20 de noviembre de 2016

Sonríes

“No te aguanta nadie. Todo el mundo te odia. Ellos se lo pierden. Sonríe, cabrón.” (El último Boy Scout).

La presión que llevas en el pecho se ha multiplicado por mil. Te preguntas hasta cuándo y en qué momento van a saltar los resortes que lo sujetan, parece que va a estallar en cualquier momento pero no lo hace nunca.  La ansiedad se ha aprendido tu nombre y no se va aunque apagues la luz. Te despiertas sudando en medio de la noche, con el corazón disparado como una batería de rock y das vueltas y vueltas sin poder dormir. Y así día tras día.

Lo has probado todo. O eso crees. Buscas respuesta a preguntas que ni siquiera conoces del todo. Y viajas una y otra vez a las historias inacabadas que se apretujan en tu memoria.

Y aunque sea una de las épocas más oscuras que has vivido nunca y nadie parezca entenderlo ni preocuparse lo más mínimo, sonríes, porque sonreír también es una forma de combatir la tristeza, de llenarse de la energía que de algún modo ahora te falta.

Sonríes como si se fuera a acabar el mundo y tu sonrisa fuera lo último que va a ser fotografiado, sonríes como si te acabaran de dar el regalo que tanto esperabas, como si sonreír no costase. Sonríes aunque la vida se muestre altiva y te muestre la espalda, aunque todavía no hayas podido recuperarte de la última traición.

Sonríes y te brillan los ojos y encuentro en ti la superluna que hace unos días otros buscaban en el firmamento. Y me río porque siempre me gustaron las contradicciones.

Sonríes y me pides que no confunda la sonrisa de fuera con la de dentro, que no busque tampoco las lágrimas de tormenta que hay tras esa aparente calma,  que no piense que es de mentira por muchas batallas perdidas que arrastres. Me dices que sonríes porque sonriendo se acaban sanando las heridas. Y consigues convencerme. Y me contagias.

Sonríes e iluminas avenidas, deslumbras miedos con el golpe de luz que emana de tu boca y te veo eléctrica y radiante, dispuesta a ganar a los que se alimentan del dolor y la ausencia.

Sonríes, sonríes los lunes y también los martes, los miércoles y los jueves, los viernes y los sábados y por supuesto, los domingos. Y das paz a mis alas cansadas. Y a mis letras mojadas y revueltas.

Y aunque no tengas motivos, ojalá nunca dejes de sonreír.

Y mientras tanto, sonríes, para que yo me convierta de una vez por todas, en sonrisa.

Got the giggles by Lionique Bakker

13 de noviembre de 2016

Mentiras

Yo también quise creerme eso de que el futuro tendría forma de casa con perro y niños corriendo por el jardín, o que lo nuestro iba a ser eterno. Ya ves, puede que al fin y al cabo todos necesitemos creernos de vez en cuando algunas mentiras.

Es muy fácil creer que todo funciona cuando alguien descansa sobre tu torso desnudo y tus dedos pueden enredarse en un pelo que huele a champú. Cuando se cierran sus párpados cansados y el mundo detiene su curso enloquecido.  En esos momentos puedes creer en cualquier cosa, en la suerte incluso, y tu respiración se pausa, como en una nueva tregua que la vida te concede. Y tu mente echa a volar con la suya, y las palabras toman otro significado.

Puede que las auténticas verdades tengan una vida limitada, como estrellas que se apagan en el firmamento, quizá en su momento de esplendor brillen tanto que sean capaces de cegar. Hasta que se debilitan y mueren, y yo me pregunto si habrá un infierno para todo aquello que soñamos y nunca cumplimos. Y si existirá manera de bucear hasta allí y recuperar algún tesoro.

Porque después vienen los palos de la despedida. Y vienen las ausencias. Y la pérdida. Y los te echo de menos. Y las cartas que no envías. Y las ciudades sin nombre. Y las noches en vela. Y a uno vuelven a arrojarle de golpe el jarro de agua fría de la realidad.

Nadie te prepara para vivir con los pies en el suelo. Tú que tienes parte de nube y has construido en el viento un hogar. Te aterra pensar que llegarán más poemas, pero nunca, nunca, la poesía.

Y vives esperando continuamente un cambio. Sin darte cuenta de que todo ha explotado ya. Y que ya no solo estás aquí, que ahora también estás en muchos sitios. Y que puedes cambiarlo todo.

Porque si hay que creer en algo, cree que todo, todo. Empieza en ti.

Truth lies beneath the lies by SlevinAaron