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28 de febrero de 2016

Este viento

Será por fin este viento el que te eleve. Habrá labios partidos al borde de la muerte esperándote en lo oscuro, susurrando una petición de auxilio y aplaudirán todas tus derrotas al verte ganar.

Afilarán los verbos para ti, te compondrán canciones, mirarán tu culo hipnotizados mientras caminas y suspirarán por un viaje hacia tu sur. Vestirán sus besos de gala y soñarán con naufragar en tus ojos. Se conformarán con ser lágrima y recorrer tu mejilla.

Amanecerá y olvidarás sus nombres. Sus gestos. Sus voces. Ya no serán nada, tal vez sólo una huella en tu tiempo que no traspasó fronteras. No te arrepientas.

Y escribe. Escribe cuando te sientas sola. Y canta. Canta cuando la música te inunde los poros. Y baila. Y ríe. Todos los días serán fiesta en tu alameda y florecerán las primaveras que antes se desnudaron de invierno.

No habrá grietas. Ni abismo. Ni fauces que interrumpan tu sueño. No habrá más lobos disfrazados de cordero. La tristeza ya no podrá abrazarte.

Cualquier ciudad te acogerá. Allí dónde decidas estar será casa y hogar, refugio, cueva.

Tan sólo cree en tu vuelo. Confía en la libertad de tus alas.

Y vuela. Alto. Vuela. Y no dejes que te lastren. No permitas que te alcancen. Apunta al cielo. Y vuela.

Yo te estaré observando desde el aire.

Y serás viento…


Por si te apetece escucharme leyendo esta entrada. (Si entras desde el navegador de un móvil/tablet y no te aparece el reproductor pincha aquí)


Nota: El 5 de marzo estaré compartiendo recital con Rodolfo Serrano y Joan Camps en el Collage Drinks&Arts de La Latina en Madrid. Más info aquí.

21 de febrero de 2016

Equilibrista

Ya no soy aquel niño que soñó con ser nube y estallar encima de alguna montaña, puede que sea agua y forme parte de algún charco, por pequeño que este sea.

Tampoco podré ser ya paraguas ni resguardar a nadie de la lluvia, tal vez mango pequeño o cobertor que aspira a ser asido por una mano.

Nada de árbol que da sombra, ni planta, ni fruto, puede que hoja desprendida del follaje, que vuela, pero que fue expulsada de la escuela del viento.

Adiós a ser pájaro y piar alegre mañanero. Nada de cruzar acantilados dejándose llevar por la corriente, salvándose de olas y rocas, tal vez alga que nace en su cima o pluma navegando a la deriva.

Nada de ser planeta, galaxia, o constelación. En el último big-bang perdí tres costillas y el astronauta que llevaba en el pecho no sabe ahora cómo se llama. Puede que cometa, satélite o cuerpo celeste.

Poeta ni loco, pues el ego me puede y a la cuarta cerveza echo pestes de la poesía mientras a su vez busco formas de llegar a más gente, cuando tampoco creo en la gente. Puede que sólo sea rumor. O leyenda urbana. O contradicción eterna.

Ya nunca canción o poema. Puede que línea en algún papel perdido. O acorde desafinado.

Nunca alegre, pues siempre me quedó pendiente para Septiembre, tal vez sonrisa efímera, emoción pasajera o sentimiento fugaz.

Nunca el primero. Nunca a tiempo. Nunca el único.

Siempre el que espera. El que se queda. El que se reconstruye.

El que se cansa, aunque no haya equilibrio en el cansancio.

Y paradójicamente: siempre equilibrista.

Equilibrist by Peter Lamata


Si te apetece escucharme leyendo este post: (si lo haces desde el móvil pincha aquí)


Nota: El 26 y 27 de Febrero estaré presentando "Pasaporte" en Badajoz y Cáceres acompañado de la poeta Mónica Pérez y del cantautor Carlos Suárez. Más info aquí.