A veces siento que somos como dos
versos que buscan su poema de libro en libro, sin acabar de encontrarlo nunca. Tan
sólo dos cuerpos heridos que no quieren unirse a nadie y que saltan al abismo
de sus dudas.
Estoy cansado de ver brillar
tanto la luna cuando llego y casa y no poder dejar de compararla con tus ojos.
Estoy harto de querer estrellarme contra tus rocas y ni siquiera saber hacia
dónde están fluyendo tus mareas. Bebo demasiado para olvidar tan poco. Escribo
alegre cuando debería estar triste y triste cuando debería estar alegre. No
consigo llegar ni al primer piso de tu coraza cuando ya debería haber llegado a
la azotea.
Me salto constantemente los
carteles de prohibido y hago exactamente lo contrario de lo que se consideraría
correcto. Mi caos cada vez es más caótico y me cuesta más trabajo levantarme de
un nuevo golpe. Creo que sólo sé llevar el corazón por fuera y esto tiene más
desventajas que ventajas, pero no encuentro manera de hacerlo de otra forma.
Voy haciendo el gilipollas con
todas. Que si quedamos, que si follamos, que si adiós muy buenas. Cuando lo
único que quiero es estar contigo aunque no nos quitemos la ropa, riéndonos del
tiempo o de cualquier otra cosa. Me jode tanto saber, que al final, lo único
que nos unirá será la poesía...
Ya no sé ni escribir
declaraciones de amor. He perdido el toque si es que alguna vez lo tuve. Pero considera
esto mi bengala de auxilio. El último mensaje que escribo en una botella.
Sólo tienes que enviarme un
mensaje que ponga "pájaro" si quieres que escriba poemas en tu
espalda o "cuervo", si prefieres que lo haga en la de otra.
"Aves" by Samantha Fortenberry


