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3 de septiembre de 2017

Deseos

Volar, volar sin prisa, batiendo lento las alas, sintiendo el viento despeinarte.

Vivir, vivir deprisa, sentir despacio, saborear cada victoria.

Llorar las derrotas y brindar las pérdidas, beber y cantar de madrugada, abrazarte a los árboles y las farolas.

Escuchar el lenguaje secreto de las piedras, la música del silencio. Bailar descalzo cada noche y enraizarse.

Alimentar el alma con poesía, perderse en acordes y cuellos ajenos.

Rozar la piel y el corazón. Susurrar palabras no inventadas. Escribir en el idioma del viento.

Ser brisa y también apero. Trabajar la amistad como el alfarero trabaja el barro.

Vivir cada segundo, respirar profundo, amanecer tarde y acostarse temprano.

Coger tu mano y besar tus párpados. Decirte todo lo que me haces sentir. Dar gracias al universo por los bailes.

Susurrar secretos al agua, dibujar en los espejos. Saltar a ciegas los límites de los cuerpos.

Amerizar en tu pecho, latir entre tus piernas. Deshojar la flor sin arrancar los pétalos.

Abrir puertas, cerrar ventanas por si entra el frío.

Tomar aviones, barcos, trenes, autobuses sin un destino cierto. Viajar a la deriva y sin timón.

Reinventar el norte, rediseñar las brújulas, trazar mapas en tus calles desiertas.

Flotar como madera de deriva, colonizar playas. No querer que me encuentren nunca.

Renacer del cero. Que ese sea mi comienzo. Y seguir cantando, como cantan los pájaros a la mañana.

Encender luz para todas mis sombras. Disipar la niebla.

Y sólo así poder aguantar la mirada a mi reflejo.

Y encontrarme.

Simplemente, encontrarme.

I was a dandelion by Vesaspring

28 de febrero de 2016

Este viento

Será por fin este viento el que te eleve. Habrá labios partidos al borde de la muerte esperándote en lo oscuro, susurrando una petición de auxilio y aplaudirán todas tus derrotas al verte ganar.

Afilarán los verbos para ti, te compondrán canciones, mirarán tu culo hipnotizados mientras caminas y suspirarán por un viaje hacia tu sur. Vestirán sus besos de gala y soñarán con naufragar en tus ojos. Se conformarán con ser lágrima y recorrer tu mejilla.

Amanecerá y olvidarás sus nombres. Sus gestos. Sus voces. Ya no serán nada, tal vez sólo una huella en tu tiempo que no traspasó fronteras. No te arrepientas.

Y escribe. Escribe cuando te sientas sola. Y canta. Canta cuando la música te inunde los poros. Y baila. Y ríe. Todos los días serán fiesta en tu alameda y florecerán las primaveras que antes se desnudaron de invierno.

No habrá grietas. Ni abismo. Ni fauces que interrumpan tu sueño. No habrá más lobos disfrazados de cordero. La tristeza ya no podrá abrazarte.

Cualquier ciudad te acogerá. Allí dónde decidas estar será casa y hogar, refugio, cueva.

Tan sólo cree en tu vuelo. Confía en la libertad de tus alas.

Y vuela. Alto. Vuela. Y no dejes que te lastren. No permitas que te alcancen. Apunta al cielo. Y vuela.

Yo te estaré observando desde el aire.

Y serás viento…


Por si te apetece escucharme leyendo esta entrada. (Si entras desde el navegador de un móvil/tablet y no te aparece el reproductor pincha aquí)


Nota: El 5 de marzo estaré compartiendo recital con Rodolfo Serrano y Joan Camps en el Collage Drinks&Arts de La Latina en Madrid. Más info aquí.

21 de febrero de 2016

Equilibrista

Ya no soy aquel niño que soñó con ser nube y estallar encima de alguna montaña, puede que sea agua y forme parte de algún charco, por pequeño que este sea.

Tampoco podré ser ya paraguas ni resguardar a nadie de la lluvia, tal vez mango pequeño o cobertor que aspira a ser asido por una mano.

Nada de árbol que da sombra, ni planta, ni fruto, puede que hoja desprendida del follaje, que vuela, pero que fue expulsada de la escuela del viento.

Adiós a ser pájaro y piar alegre mañanero. Nada de cruzar acantilados dejándose llevar por la corriente, salvándose de olas y rocas, tal vez alga que nace en su cima o pluma navegando a la deriva.

Nada de ser planeta, galaxia, o constelación. En el último big-bang perdí tres costillas y el astronauta que llevaba en el pecho no sabe ahora cómo se llama. Puede que cometa, satélite o cuerpo celeste.

Poeta ni loco, pues el ego me puede y a la cuarta cerveza echo pestes de la poesía mientras a su vez busco formas de llegar a más gente, cuando tampoco creo en la gente. Puede que sólo sea rumor. O leyenda urbana. O contradicción eterna.

Ya nunca canción o poema. Puede que línea en algún papel perdido. O acorde desafinado.

Nunca alegre, pues siempre me quedó pendiente para Septiembre, tal vez sonrisa efímera, emoción pasajera o sentimiento fugaz.

Nunca el primero. Nunca a tiempo. Nunca el único.

Siempre el que espera. El que se queda. El que se reconstruye.

El que se cansa, aunque no haya equilibrio en el cansancio.

Y paradójicamente: siempre equilibrista.

Equilibrist by Peter Lamata


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Nota: El 26 y 27 de Febrero estaré presentando "Pasaporte" en Badajoz y Cáceres acompañado de la poeta Mónica Pérez y del cantautor Carlos Suárez. Más info aquí.

14 de febrero de 2016

Los pedazos

Ahora que me anidan golondrinas en los brazos, los mapas ya no marcan la ruta hacia tu nombre y todas las ciudades me saben ti, sé que ya no podré volver a aquel verano.

Desdibujo las constelaciones en las que fuimos fuertes y anoto en mi cuaderno frases para intentar comprender lo que llevo dentro. Y no es sencillo.

Cabalgo a ratos la tristeza y a ratos la alegría y siento que ambas están hechas para mí, que disfrutan conmigo y yo con ellas. Pero ninguna se queda el tiempo suficiente como para establecer vínculos sanos. Así que al final termino odiándolas a ambas.

Oigo gritos en el silencio de algunas noches y me despierto sudoroso y cansado, con la respiración agitada, después me vuelvo a dormir y algunas veces sueño contigo.

Sigo recordando tus gestos, tus sonrisas, tu manera de mirar y me sigo preguntando una y otra vez por qué. Por qué rompemos, por qué destruimos, por qué pensamos que podríamos empezar de cero y olvidarnos de todo.

He tratado de seguir aquí y allá, me he dado a la cerveza, me he dado a las mujeres, a la poesía, a la música. Siento que me he dado a todo y todos y, sin embargo, no he recibido apenas nada. Y así sigo en una continua reconstrucción.

Cada fracaso me ha dejado el doble de sabor amargo y llego a pensar que no me encuentro, que algo se me quedó anclado en tu piel.

Sigo escribiendo, lanzando heridas al aire, por si por arte de magia algún día decidieran cerrarse y, es increíble que piense eso, porque desde que no sé de ti dejé de creer en la magia. Ya ves, puede que a fin de cuentas no haya cambiado tanto y una parte de mí siga pensando que algún día arreglaremos todo lo que rompimos.

Aunque todo lo que alcance mi vista ahora sean pedazos y pedazos y no sepa ni por dónde empezar a juntarlos.


Pieces of me by Indre


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31 de enero de 2016

No era tu amor

No era tu amor un salvavidas ni salida de emergencia. Nunca fue escalera o taburete para alcanzar algo que no tenía. No era autopista para cruzar ciudades. Ni mano para evitar la caída. No era puente aéreo. Ni frontera, aduana o pasaporte. No era muro. No era máscara. No era océano. No era pista de aterrizaje. No era alas. No era vuelo. No era viento. Ni tampoco ola. No era cicatriz. Ni hospital. Ni medicina. Ni bálsamo. No era bienvenida. No era despedida.

No costaba dinero y tampoco era barato. Se despertaba de madrugada cuando la ciudad callaba y gritaban los fantasmas. Era sencillo. Y también complejo. Tal vez torbellino, huracán o tempestad. Tal vez calma, sosiego y paz.

Indefinible en forma y en concepto. Variable en significado según la circunstancia. Trascendente. Necesario. Efímero e infinito al mismo tiempo.

Amor a secas, pero lleno de flores.

Y con esos jardines me bastaba.

Ahora que la ausencia ha vuelto a mi vida, niega con la cabeza y me dice “te lo advertí” empiezo a comprender la gravedad de esta grieta tan falta de cariño y me pregunto si el amor que entregué a cambio fue para ti, qué sé yo, tal vez pasatiempo. O sopa de letras.

Sopa de letras by Maguex


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24 de enero de 2016

Quise ser

Como esos pájaros que te llevaban de un lado a otro. O como esas ganas de permanecer en la cama cuando amanecía a tu lado un domingo cualquiera.

Así quise ser.

También quise ser oboe o contrabajo, y formar parte de tu orquesta, tocar en todos tus teatros y sentirme parte del aplauso. Leer tu partitura e interpretarte. Sentirte en el vello que se eriza, en el estómago que se encoge, en la música que acaricia la piel.

Quise ser alma. Y religión.

Engancharte con mi idea de la vida, con mi discurso enérgico y alegre sobre esta o aquella centella. Sobre aquel planeta que perdió su órbita. Sobre aquella teoría cuántica según la cual nuestros cuerpos debían permanecer unidos el mayor tiempo posible.

Ser risa y estruendo.

Quise exprimir tus nubes y llover contigo, oler a tierra mojada, perder los zapatos y correr descalzo. Darte mi mano, paciencia y calma.

Ser agua que quita la sed.

Alimentarme a través de tu ombligo. Besar tu vientre y también tu pecho. Ser flor que adorna tu pelo.

Ser caballo de batalla.

Luchar a tu lado en todas tus guerras, lanzarme a la carga contra la desventura. Comandar tu ejército de abrazos y gritar victoria cada mañana.

Quise ser tiempo.

Detener el reloj. Evitar la despedida.

Pero fui humano.

Y perdí.

Ahora es el frío el que cubre mis aceras y mi fracaso tiene forma de estrella. Me confunden las personas y me alejo de promesas que nunca van a cumplirse. Tan sólo escribo. Como si escribir fuera a salvarme de algo. Como si algo tuviera importancia. Como si no recordase como se olvida.

Como si no quisiese no quererte tanto.

Como si fuera un pájaro que recupera las alas pero se niega a volar de nuevo.

Por si el viento no. Por si las corrientes no. Por si al final no.

Por miedo al no.

El puto no.

El puto rechazo.

El puto fracaso.

Tu puto recuerdo otra vez, asaltándome de nuevo.

The night's long journey by Cristie Henry


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10 de marzo de 2014

No hay derecho

Llevaba tiempo helado, tiritando en un invierno que se alarga demasiado, ocultando mis cartas para que en una sola de tus miradas consigas desterrar mis temores. No hay derecho. De verdad que no lo hay.

Yo que acaricio siempre el borde del precipicio y me divierte mirar al abismo a los ojos. Yo que uso la nostalgia como fuente inagotable de inspiración y destilo whisky con mis lágrimas.

Yo, que hago todas esas cosas he visto florecer la primavera en tus ojos mientras los árboles siguen desnudos por las calles. He visto acunarse a la poesía en tus caderas al andar y arrodillarse los versos a tu paso. Si te pienso la luna sale hasta de día haciéndole competencia al sol pero muriendo de envidia porque decido escribirte a ti.

No te atrevas a robar mi tristeza, ¿pero qué te has creído?, no plantes tus muebles en mis letras ni te quedes a vivir en el ácido azucarado de mis palabras. No me conviertas en uno más que te dedica alegrías y sosiegos. Yo quiero ser un jodido volcán que entra en erupción sin permiso y arrolla todo a su paso. También tu corazón.

Yo, que me creía el muro que separa dos estados y al simple roce de tu cuerpo tiemblo como un niño y cierro los ojos. Joder, qué maravilla sería tu cuerpo sin ropa decorando mis sábanas. Qué bonito pasear de tu mano y hacerle competencia a los jardines. Qué bonito tu planeta contra mi galaxia. Qué bonitos tus ojos como faros y tus manos como bálsamo.

No hay derecho a verme obligado a decir estas cosas, a perseguirte como un galgo persigue una liebre. No hay derecho a pensarte cada dos por tres, ni bailar al compás de tu música, ni a juntar nuestras cabezas mientras alguien recita y el mundo por fin estalla fuera

Yo, que siempre fui más de hierro que de hojalata. No hay derecho joder. No hay derecho a no entender tus señales. Ni a no saber seguirlas. Ni a no encontrar las instrucciones de la bengala que dispara las mías.

Respiramos el mismo aire. Miramos el mismo cielo. Y no hay derecho, joder. No hay derecho.