16 de diciembre de 2013

La mujer gato

Siempre me han sorprendido los felinos, independientes y esquivos, solitarios y nocturnos. Unos animales apasionantes que apenas dan oportunidades; tienes unos segundos para ganarte su confianza, justo en el momento en que clavan su mirada profunda y antigua en la tuya y te escrutan. Parecen leer en lo más profundo de tu alma. Si no pasas la criba, jamás caerás en gracia y lo más probable es que te rehúyan o bufen cada vez que te cruces en su camino. Si por una casualidad pasas la prueba será el gato el que vaya a ti. Cuando un gato te elije puedes estar seguro de que tendrás todo su respeto.

Hay gatos que se parecen a las personas. Yo conocí una vez a una mujer gato. Rubia y esquiva, mirada felina, sonrisa de lado. Cada vez que te miraba parecía leerte por dentro y un escalofrío te corría por la espalda. Muchos hombres andaban detrás de ella sin saber que ella sólo elegía a unos pocos, a los que permitía el acercamiento sin sacar las uñas. Yo debí ser uno de ellos porque compartí momentos mágicos a su lado, en los que se abría a mí, dejando que yo viera sus heridas, permitiéndome acariciarla con palabras.

Pero al igual que los gatos, ella elegía cuando entrar y cuando salir; de nada servía perseguirla o intentar retenerla, no conocía más ley que la de sus piernas infinitas. Y al igual que los gatos, cuando se iba, siempre me quedaba con la duda de si iba a regresar o si elegiría no volver jamás a mi lado.

Llegué a enamorarme de esa mujer, del tacto de sus manos (y de sus uñas), del brillo de sus ojos. De su forma de aparecer en el momento preciso, de su manera de lamerse (y lamerme) las heridas. Confieso que la imaginé maullando mientras soñaba besarle el cuello. Confieso que la imaginaba estirándose en la cama y guiñándome un ojo. Confieso que el Edén eran sus labios en mis labios cuando la soñaba despierto y, que su espalda arqueándose al hacer el amor era la curva donde me hubiera gustado morir una y mil veces. Confieso que me imaginé durmiendo en su pecho y que despertar abrazados era el pan de cada día. Pero olvidé que era un gato, y que los gatos no tienen dueño, ni siquiera en los mejores sueños.

Y un día saltó por la ventana, que yo no cierro por si decide volver. Y cada luna llena la imagino maullando a la luna y mirándome a los ojos, leyéndome por dentro, escrutando lo más profundo de mi alma. No sé dónde está esa mujer ahora, o tal vez seas tú. Pero yo ahora ronroneo cuando la pienso y maúllo cuando me falta.

Imagen: Cat by LuisSanchez

34 Comentarios:

  1. Simplemente: guau, digo... miau. Me encanta leerte, Oski. Tienes ese no sé qué que a veces necesito.


    Un abrazo, espero conocerte pronto :)

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    1. :-) Creo que nunca me habían dicho eso.

      Seguro que algún día la suerte u otro medio de transporte nos permite echarnos unas risas en persona.

      ¡¡Abrazos!!

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  2. Un texto precioso, Oski, muy poético y lleno de pasión. Muy gatuno.

    Adoro a los gatos y su carácter, tan bien descrito en este relato.

    Me ha encantado, de verdad.

    Un beso

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  3. Tienes esa facilidad ¿sabes?...Sí, la de dejar sin palabras...

    Un abrazo...Gran texto Oski

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    1. Y tú tienes esa facilidad de sacar sonrisas. Sí.

      Un abrazo, muchas gracias por estar siempre.

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  4. Pues, ¿sabes que? Yo nunca he sido de gatos, siempre he sido mucho más de perro, nose, supongo que entre en ese estúpido juego de hacerlos enemigos, o contradictorios o que se yo..
    Pero en este texto, con tus letras y tu forma de escribir has hecho que vea en los gatos una belleza que antes, a lo mejor si que la veía, pero no me había parado a valorarla...
    Lo que quiero decirte con esto, es que no se que pasará con esa chica gatuna, si volverá o no a aparecerse por el alfeizar de tu ventana, solo puedo decirte que estoy segura que ella en cierto modo tambien nota tu falta ;)

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    1. ¿Tú crees? Nunca me he parado a pensar si los gatos/as cuando se marchan piensan en lo que dejan atrás...

      Ummm, interesante reflexión.

      Un besooo.

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  5. Las mujeres somos un poco felinas. Algunas más que otras, pero considero que todas tenemos esa parte de acércate cuando yo quiera, acaríciame ahora, arráncame el corazón y vete.

    HD :)

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    1. Sí, la capacidad de volvernos locos vaya :-p

      Un abrazote gigante batatija.

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  6. Cuánta magia tiene tu relato. Yo creo que sería muy fácil enamorarse de una mujer así y muy difícil de olvidar por todos los misterios que lleva consigo. Da la impresión que el día que vuelva lo hará para quedarse.
    Te he propuesto como uno de los 10 blogs mejores que conozco en esta entrevista: http://bitacorademacondo.blogspot.com.es/2013/12/macondografia-de-m-pilar-observando-la.html
    Un abrazo Oski y te deseo felices días.

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    1. Mil gracias María Pilar, no sé ni que decir :-)

      Orgulloso de tenerte como lectora.

      Un abrazo grande, felices fiestas para ti también.

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  7. cuerposaladeriva18 diciembre, 2013 11:51

    Sin palabras. Sin una jodida palabra después de leerte,solamente la piel de gallina.
    Un beso

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    1. Mira, pues ya te devuelvo algo por fin :-)

      Una alegría enorme volverte a leer por aquí.

      Un besote.

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  8. Siempre hay enamoramientos cortos pero intensos. Aquellos que dejan una huella potente.. y la combinación que hace con el felino, me gusta... digamos que en algún sentido me siento identificada. Y no por ser mujer, porque yo he conocido a hombres felinos...
    Me gusta mucho el estilo, espero volver.. le sigo, saludos!

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    1. Muchas gracias por venir, un placerte tenerte aquí.

      Nos leemos.

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  9. si.. a veces somos más felinas de lo que nos pensamos.
    El tema es que no saquemos las uñas. :)
    cuidate!

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    1. Jajajajaja, tomo nota del asunto.

      Abrazos.

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  10. Es un relato que atrapa desde la primera palabra y en algunos fragmentos produce auténticos escalofríos entre la inquietud y el placer.
    Muy gatuno (se lo he leído a mi gato en voz alta y él ronroneaba) :)

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    1. Pues muchas gracias María S. Eso del gato era para grabarlo jajaja.

      Abrazos..

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  11. Sólo diré que me encantan los felinos, y que por desgracia soy alérgico.

    Enorme = )

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    1. Yo también lo soy, pero cuando algo está prohibido...como que atrae más :-)

      Un abrazo.

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  12. Siempre me han atraído las mujeres felinas, tal vez porque me encanta el carácter independiente y elegante de los gatos.
    Un texto fascinante Oski, has descrito a la perfección el hechizo felino.
    Un beso y un maúllo ;)

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    1. Tienen una atracción hipnótica, al menos para mí :-)

      Gracias por venir Hiro.

      Abrazos.

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  13. Aún le quedan seis vidas para volver...

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    1. No lo había pensado así pero si en realidad era gata tiene que ser verdad jajaja :-)

      Un abrazo.

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  14. Ese ronroneo que en ocasiones nos recorre la espalda, o sus uñas, o tal vez la delicadeza de como se mueven sin que te enteres..

    ..pero tranquilo, volverá. Tal vez en forma de gato, de paloma, o de alguien que te robe las gafas a la hora de dormir y no te deje rechistar con un beso (:

    Grande. Eres muy grande. Pero no me olvides más un boli y una servilleta.. a mi también me pasa (;

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    1. Ahora tengo varios cuadernitos, lo importante es que no se me olviden en casa jajaja, que eso es harina de otro costal.

      Gracias por estar ahí, apañero del metal.

      ¡¡Abrazos!!

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  15. Adoro los ojos y creo que a veces soy un poco mujer gato...
    PD. Me ha recordado a Beatriz y los cuerpos celestes tu texto.
    PD2. Yo tengo una gata y creo que me ha elegido, porque siempre viene conmigo.
    PD3. Siento hacer publicidad, pero mi nueva url: http://hablamedelcaos.blogspot.com.es/

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    1. No he leído la novela, pero ya que la mencionas me ha entrado curiosidad y la apunto entre mis futuribles. ¡Gracias!
      Si los gatos no te eligen te destrozan a zarpazos o mordiscos.
      Te sigo en la nueva :-)

      ¡¡Abrazos!!

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  16. Era demasiado felina.
    No sé por qué, pero creo que volverá.

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  17. Ahora ya, que sea para quedarse... eso no lo sé.

    Un abrazo

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    1. :-) quién sabe...tal vez nunca se marchó, todo es cuestión del cristal con el que se mire. O eso dicen.

      ¡Salud!

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  18. Que tendrán las uñas de algunas...

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