20 de julio de 2014

La regla de los tres días

Dicen que hay una regla básica y fundamental en esto de las relaciones amorosas cuando todavía están por comenzar. Algunos la llaman "la regla de los tres días" y consiste básicamente en esperar tres días con sus tres noches (aunque te estés mordiendo las uñas) para llamar a la otra persona (se supone que después de haber conseguido su número de teléfono). Los que saben de eso dicen que ese tiempo es fundamental para que la otra parte no pierda interés en ti, ya que si le prestas demasiada atención  pensará que eres un cansino cualquiera y te mandará al más profundo de los pozos. O algo peor, entrarás en la friend zone y ya no saldrás de ahí por los restos.

Yo que siempre me he pasado por el forro todas las reglas seductoras del mundo, tal vez porque soy un Dandy analfabeto y si quiero llamar a una chica la llamo porque me apetece y cuando me apetece. Yo que soy un hombre sin reglas y que se descojona de cualquiera que venga con trucos infalibles. Yo. Ese hombre anárquico y perdido, parece que ahora tiene una regla en su vida. O al menos en la amorosa. Hacedme un favor y matadme cuanto antes por favor.

Mi regla de los tres días, como no podía ser de otra forma, difiere totalmente de la original. En mi caso tres días son los que necesito para que una mujer pierda todo el interés en mí. Es algo tipo montaña rusa o piedra al borde de la colina, según se mire: El primer día la ilusión va rebosando poco a poco, el segundo día ya ha rebosado por todos lados y el tercer día se estrella con todo el equipo. 

Infalible. No falla. Lo tengo demostrado. Tres días y dejo de ser el chico interesante que escribe para ser "ese subnormal que escribe". Alguna vez he llegado a pensar que esto es algún tipo de maldición zulú que una ex-cabreada me ha echado. Otras simplemente me hace gracia y otras me toca los cojones a dos manos. Qué le vamos a hacer. La regla está ahí y no se puede escapar de ella por más que lo intentes.

El problema es que poco a poco las desilusiones te minan, tanto miras la grieta que al final la grieta acaba mirando dentro de ti (Nietzsche, coleguita, a veces podías haber cerrado el pico) y llega un momento en que no tienes ganas de nada (pero si dejas de nadar te ahogas...) y dejas aparcada la esperanza para usar un simple: "bueno, a ver qué tal..."

Yo sé que no debería contar estas cosas en público. Que debería guardármelas para mis terapias de los lunes, las cuales me cuestan más dinero del que gano cada mes. Pero es que igual alguien no se ha dado cuenta de que tiene el tiempo limitado para colonizar cada uno de mis planetas, para clavar su banderita y decir: yo estuve aquí. Rollo turista guiri. El que avisa no es traidor.

La regla de los tres días está ahí...

Y no se puede escapar de ella. 

¿O sí?

Bueno, a ver qué tal...

Deception pass by Sirku

20 Comentarios:

  1. Cada día me gusta más tu verso, pero es que tu prosa se supera a cada palabra escrita.

    Alomejor, si dejas de intentar conseguir la felicidad a través de una mujer, venga sin previo aviso.
    Me refiero a la felicidad. (o puede que la mujer)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras Celia.

      Naturalmente que tratar de conseguir la felicidad a través de una mujer es absurdo, no se puede ser feliz gracias a nadie, tienes que ser feliz por tu cuenta y después, si quieres, compartes tu felicidad con alguien. La felicidad es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de otros.

      Tan sólo trato de aportar un punto de vista irónico de situaciones que vivo o que me cuentan otros (o no ;-) )

      ¡¡Un abrazo!! gracias por pasar.

      Eliminar
  2. La verdad, Oski, tienes mucha gracia e ingenio contando "desgracias".

    No soy mucho de reglas y menos en esto del amor, pero sí te diré algo de mi propia estadística y de algunas personas de mi entorno, lo que no falla nunca es que cuanto más ganas tienes de tener una pareja peor se te da.

    Te relajas y dices: estoy preparado para el amor, pero de calidad, si viene bien y si no no pasa nada, mientras voy a seguir con mis cosas, mis aficiones, mis sueños, mejorando mi autoestima y de paso algo de mi aspecto que me haga sentir más atractivo...

    ... Cuando me ocurría, la peluquería y un cambio radical de look me ayudaba a reforzar mi nueva actitud. ya ves que simple.

    También dedicar más tiempo a los pequeños placeres: ver amanecer, paseos por la playa o la hierba aquí en Madrid, hacer fotos, mirar a la gente e inventarles historias que vas anotando en una pequeña libreta. Buscar un lugar fresquito y leer un libro que te intrigue, te conmueva o te haga reír, ver una peli especial...

    No sé, Oski, cualquier cosa que mantenga tu mente fuera del pensamiento de tener "los ojitos moraos de tanto sufrir" y de "el que nace pa martillo, del cielo le caen los clavos"

    No hay nada tan antilujuria como un alma en pena. A la mayoría de las mujeres nos gusta que nos hagan reir primero, y luego sentirnos como la Reina de Saba.

    Pero volvamos a la fórmula:

    Cuanto más alargas este período de cambio de actitud, mejor te vas encontrando y entonces es cuando llega esa persona especial.

    "No quiero más ligues, más rollos de pocos días, ahora me enamoro, ahora me desenamoro, dejo o me dejan, Stop, se acabó. Quiero estar sola por una temporada"

    Y fue entonces cuando apareció él, no fueron tres días le costó un año convencerme de que esta vez sí. Y después de 25 años de convivencia, creo que lo nuestro va en serio.

    Muchos besos, Oski,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso pasa siempre así, la necesidad nunca es buena consejera con nada ;-) Creo que un cambio de actitud es necesario y conveniente cuando ya sólo ves grises por todos lados.

      ¿Sólo crees que va en serio? jajajajaja. Nunca se puede tener la certeza absoluta ;-) aunque no me hagas mucho caso pero yo creo que después de ese tiempo irse a por tabaco y no volver ya no se lleva.

      Un abrazo, mil gracias por tus comentarios.

      Eliminar
  3. Y yo que pensaba que en el amor y en la guerra todo vale!!!.Vaya por Dios si yo también soy una analfabeta del amor que me salto los puntos y las comas.
    Me ha encantado este post y la manera tan particular de contar tus desventuras amorosas.jajaja.
    Tranquilo que llegara el momento de que sea ella, la que se pase por donde tu sabes, el manual para conquistar a un hombre.
    Solo una duda, también hay que esperar tres días para enviarle un whatsaap????jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no lo sé, supongo que el whatsapp tira abajo esa teoría jajaja o no... como no creo en ella...

      No sé si me alegro o me echo a llorar de que te gusten las desventuras de mis/mi personaje ;-)

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  4. http://dejemonosllevar.blogspot.com.es/2014/07/creadores-de-mundos.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé como agradecerte esa entrada. Un gracias se me queda muy corto pero es lo que me sale. GRACIAS.

      Eliminar
  5. También decían que a la tercera iba la vencida, pero ya sabes que lo de saltarse reglas es un empezar y no acabar.

    Quizá todo esto tenga un lado positivo: si hay una regla, hay un patrón. Quizá eso ayude a dilucidar alguna cosa.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En la búsqueda del patrón ando, tengo la casa llena de hilos rojos marcando pruebas jajaja.

      Un abrazo!

      Eliminar
  6. Existen reglas para todo!!?? Aunque, efectivamente, en el amor no creo que exista ninguna regla válida. O, al menos, no para mí, que soy la reina de las excepciones. Así me va...
    Sea como fuere, me han contado que cuando llega ESA persona, es capaz de poner el mundo del revés y, aun siendo todo lo que nunca esperamos, es lo mejor que jamás pudimos desear.

    Besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que las reglas sólo existen en los libracos de leyes y ya se sabe que a todos nos encanta pasárnoslas por el forro.

      Tú hablas de la llegada de la antimusa jajajaja, que supongo que al final es la adecuada, la que no cumpliendo ni uno sólo de los puntos de la lista sea capaz de desmontarte.

      Besos.

      Eliminar
  7. Yo, que me lo tomé a gracia porque no creo que tengas ninguna maldición encima, te digo que me encantó esta entrada. Me sacó muchas sonrisas... ¿Sabés por qué? Porque aveces yo pienso exactamente lo mismo y nunca se me dió por ser tan clara y escribirlo.

    ¡Te mando un beso enorme!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, en ocasiones lo que parece un mal enorme visto con perspectiva hace gracia. A mí también me hace gracia esta entrada, de hecho creo que la escribí para hacer la gracia en general.

      Un besoo.

      Eliminar
  8. Toda mujer que siga esa regla de los tres días en los que cansarse de ti no ha debido de saber valorar el arte que hay en todo lo que escribes para seguir admirando -al menos- esa parte de ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh, ¡¡gracias Ester!!

      Ya me has subido la autoestima para lo que resta de día jajaja.

      Eliminar
  9. Creo que llego tarde... pero como para la palabra nunca es tarde, no sé, vamos a dejar alguna.
    Yo es que creo que las normas están para romperse y a quien no le guste que no mire, y si en tres días se cansan de ti quizás no eres tu el "subnormal que escribe" sino que el otr@ es menos profundo que un charco y se llena en seguida con lo que se ofrece.
    A todos nos pasa que tenemos alguna norma escrita por otro que nos toca los cojones.

    Te mando un abrazo de animo para ayudarte con la esperanza... incluso para esos días en que pesa más de lo que debería llevarla a cuestas ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Está claro que las reglas se hacen para saltárselas sobre todo cuando marcan tu camino de alguna forma.

      Salud y abrazos.

      Eliminar
  10. Siempre hay excepciones que confirman la regla. ¡¡Siempre!! Yo lo sé, tú lo sabes y ellas... a lo mejor. Let's go to confirm!

    HD :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja. No le quites la magia a la regla.

      Tsssstsssstsss

      HD too.

      Eliminar

¿Qué te ha sugerido lo que has leído? ¿Quieres aclarar algún punto? Añade lo que quieras, siéntete libre.