12 de agosto de 2022

Utopías (A Mario Benedetti)

Esta mañana antes de salir hacia el trabajo, encendí el televisor. Al ver que a las 6:55 no emitían nada interesante decidí consultar el teletexto. Ahi fue cuando me enteré de que uno de los más grandes poetas nos había dejado para siempre. Un estado de shock me invadió y aún a estas horas de la noche no he conseguido asimilar la noticia. Supongo que no se ha marchado del todo, que su mejor legado es su extensa obra. Hoy por primera vez y sin que sirva de precedente, no serán mis letras las que intenten darle un homenaje, porque hasta escribir cuesta. He recitado (o sería más correcto decir "leído") uno de sus poemas, "Utopías". Lo he grabado y lo he subido para compartirlo con todos vosotros. Espero que Mario sepa perdonar mi osadía donde quiera que esté.

20 de mayo de 2018

Te pido perdón

Voy a tratar de no contaminar lo hermoso de mi esencia,
no cambiar sus palabras si brotan como luceros alados,
disfrutar de las vistas que abren universos
y revolcarme en ellas como el niño que descubrió la nieve.

Prometo reír más y preocuparme menos,
desahuciar la oscuridad que vino a desvestirme
y se sintió defraudada al verme tan humano,
sincero como un charco en un día de lluvia.

Te ofreceré manos pero no aliento
porque soy incapaz de rellenar los rincones vacíos
que el viaje ha dejado en tu equipaje
y el camino se aprende caminando.

He comenzado a escalar la cara más difícil de esta cordillera,
porque la fácil sólo me trajo ruido y dolor,
te pido perdón,
por traicionar el manual de las costumbres.

He decidido adentrarme en este desierto,
para encontrarme,
y aunque la sed me ataque
cabalgaré ligero, soltando siempre lastre.

Seré una nube que planea mis abismos,
lloveré y haré barro de mis despojos
construiré un cosmos nuevo
sin estrellas muertas derrotadas.

Cabalgaré aunque me habite el frío,
y tenga que desaprender mis virtudes,
aunque el tiempo pase
y no consiga entender su mecanismo.

Me despediré de quién se marcha
para que no marchite mi calendario,
encenderé velas y dejaré que bailen mis lágrimas
para honrar su memoria.

Y jugaré al ajedrez con el viento,
los pájaros y las olas,
para sentir que mi hogar se encuentra
sólo en la tierra que elijo pisar.

Hands by Sean

13 de mayo de 2018

Sombras

Con quién comparto estas ganas de escapar, la necesidad imperiosa de quemar todos mis folios y cambiar de aires y esperanzas.

A quién contarle ahora todos los defectos que ni siquiera soy capaz de nombrar, todas las noches en vela, la ansiedad que me aprieta el pecho. Sobre qué hombro llorar los desamores, las historias que me rompieron como un cristal y que todavía cortan.

Con quién compartir el sentimiento de infinitud del camino, las preguntas que no sé responder y que me vuelan dentro de la cabeza como pájaros hambrientos.

Con quién saltar esta grieta, dónde encontrar las fuerzas para enfrentarme al vacío. Cómo aceptar la soledad y el silencio como única respuesta.

En qué escuela aprender a convivir con mis lobos, perder el miedo a acariciarlos, comprender que su rugido puede ser aprendizaje.

Dónde encontrar el manual de funcionamiento del corazón, cómo salvar sus distancias, sus errores, cómo curar sus heridas y cerrar por fin las puertas que no llevaron a ningún sitio.

En qué lugar cambiar de nombre, pasar de pato a cisne, dejar de ser espectador y formar parte de la historia.

Dónde escribir los capítulos que nos restan, en qué lugar colocar el punto final. Qué hacer con la culpa, dónde se reclaman los abrazos que necesité y no tuve, la mano salvadora justo en el momento preciso.

Cómo comprender la ausencia y la muerte. El infinito con forma de nada que se queda a vivir. Los caminos que se descruzaron sin saber siquiera cómo.

Me pregunto si al fin la luz podrá vencer tanta sombra, si habrá alas para tanto viento. Si sucumbiremos al miedo por puro miedo al miedo. Si dejaré algún día de huir para poder echar raíces.

Shadow of you by wiersz

22 de abril de 2018

Momentos

En qué momento fluir sin miedo al dolor del juicio,
cuándo volver a ser galaxia y después planeta,
cuál será el instante exacto en que pulsaremos
el interruptor de tormentas
que nos salve de los monstruos.

Dónde quedó aparcado el triciclo
con viajes rumbo a “cualquier parte”,
en qué esquirla del tiempo
aprendimos a vagar sin rumbo
en qué espejo comenzamos a temer nuestro reflejo.

En qué rincón quedaron los niños
que siempre fuimos y que traicionamos,
en qué dirección escaparemos ahora
si perdimos todos los mapas
y no hay ciudad que sepa bailar con nuestra esencia.

Me pregunto si llegará acaso nuestro momento,
si habrá un pequeño destello
que anticipe el crack definitivo,
si nos devorarán las llamas de los calendarios
y huirán escurridizos los años entre nuestros dedos.

Me gustaría seguir soñándome pájaro,
y no encontrarme tan cansado
para bucear en mis lodos,
que el camino no sea foso,
y seguir encontrando resquicios de luz.

Hablar el lenguaje de las golondrinas,
entender el sabor de un beso,
construirme en los abrazos,
ser arquitecto de retinas,
mostrarme tan sensible como inquebrantable.

Y no conformarme con habitar la desdicha,
cuidar lo de dentro tanto como lo de fuera,
acariciarme despacio y con paciencia,
quererme bien y a paso lento,
vencer los muros de mi impaciencia.

Y construir con tiento un nuevo cometa,
que me lleve de la mano a las estrellas
que formaron parte de mi cuerpo
y que ahora siento temblando
tan profundo y dentro de mi pecho.

Gone With The Wind by Borda

15 de abril de 2018

Mi voz

En alguno de mis rincones llenos de polvo, cerca de mi guarida de lobos, vivía encadenada mi voz dormida. Una voz que no había conocido nunca, aunque en alguna ocasión hubiera sentido que gritaba mi nombre como una pequeña ráfaga de viento diminuta.

Durante mucho tiempo he negado su existencia y me he tapado los ojos y los oídos, quizás por puro miedo a conocerla, por pavor a que me gritase aquello que no quería escuchar, a que me llenara de reproches por haberla dejado abandonada en el más profundo de mis cuartos oscuros. A que desmontase mi historia y el papel que yo mismo he construido y he aceptado en ella. Pero basta que trates de ponerle puertas al mar, para que el mar pase por encima de ellas arrollándote, tirando abajo tus castillos de arena.

Y mojado, sintiendo que esa voz ahora se ha hecho presente y ha desmontado mi película, que no me ha reprochado nada y que me ha abrazado como se abraza un bosque, no sé si podré domarla para que aparezca a voluntad, si será como un corcel blanco que cabalgue mis llanuras, si me enseñará por fin el camino que ponga fin al invierno que desde hace tantas primaveras me acompaña.

Quién sabe si tal vez, sólo sea necesario dejarse llevar. Fluir como fluyen las corrientes y el agua. Aceptar que toda luz proyecta sombras. Que es en la ausencia donde puedo aprender a sentirme acompañado. Que las partes que me niego son las que más me representan. Salir del personaje armado hasta los dientes que desde hace un tiempo me defiende sin tener nada de lo que defenderme.

Y latir. Como late un instrumento en una orquesta. Sentir que hay grupos que acompañan. Que caminan cerca. Que quieren escucharte. Que conocen las voces que te niegas.

Y cantar. Cantarlo todo. Desde dentro y desde el centro.

Para así, poder perdonarme.

Para así, poder construirme.

Little voice by Khoa Le

1 de abril de 2018

Ochomil

Quisiera tal vez apagar esta cabeza,
el gramófono desafinado de la autoexigencia,
verme vestido quizá de una bondad tan blanca
como la cima de alguno de los catorce ochomiles
despojado por fin del mazo de juez severo e intransigente.

Quisiera, no sé, ser tan sólo un búho
que se eleva en mitad de la noche,
apreciar los colores del viento que ahora no aprecio,
abrazar feroz y descarriado
la sabiduría ancestral de los árboles.

La ansiedad es un pura sangre que galopa desbocado
y hace de mi pecho su valle de pasto
aunque la química anule mis sentidos,
desearía, quién sabe, cambiar de lugar su abrevadero
convencerle de que aquí no hay nada que comer.

Podría a lo mejor ser violín y luego guitarra,
mover las cuerdas del universo
timbrar con armonía y alegre
dejar en el aire mi huella
atrapar el sonido que hace el silencio al romperse.

Y poder encontrar, acaso, respuestas
a todo aquello que no formulo por miedo,
que no consigo ni atrapo por miedo,
que no valoro por miedo
que abandono a su suerte antes incluso de haber nacido.

Inside by Gabrielle Ragusi

18 de marzo de 2018

Ahora

No sé si el calor de tus brazos será para siempre, o si mañana vendrá un vendaval que nos deje sin todo lo que hemos construido. Desconozco si serán los osos del viento los que vengan a desnudarnos y a cobrarnos peaje, ni si podremos pagar.

No sé si tus labios seguirán temblando al rozar mis labios, si seguirás respondiendo juguetona a mis caricias furtivas, si tu espalda querrá seguir cobijando mi pecho.

Tal vez nos sorprenda la enfermedad del desánimo en medio de esta batalla, y tiremos la toalla por miedo a seguir apostando. No sé si el barro del camino hará que se hundan nuestros pies descalzos y si se desdibujarán nuestros caminos.

Quizás mañana ya no nos parezca tan hermosa la lluvia mojando nuestro cabello, ni seamos capaces de dibujar océanos en nuestras pupilas. Puede que dejemos de inventar historias y planetas infinitos y ya no nos creamos capaces de atrapar las nubes con las manos. Puede que quememos calendarios y rompamos cartas. Que nos neguemos ante la certeza de otras bocas y sucumbamos a la tentación de otras hogueras.

Puede, porque el mañana no está escrito.

Pero hoy tengo tu boca y tu espalda. Tu sonrisa traviesa de niña, la infinitud de tu mirada, el eco dulce de tu voz. La caricia de tus manos que acunan mis miedos y tranquilizan al lobo que siento dentro. La paciencia. Las ganas de edificar mundos que sean sólo para nosotros. Las olas que nacen en tu estómago. Las mariposas que bailan con el niño que no perdí y que se abraza al latido de tus piernas. Los viajes a paraísos que nadie más conoce. Las noches tiernas y las sábanas recién lavadas. Las horas que pasamos buceando en nuestro centro. Los tesoros que encontramos y compartimos. El segundero de un reloj con el que disfrutamos paso a paso de un ahora que se torna magnífico, fuerte y necesario. La confianza. La libertad. La comprensión. El perdón. Las canciones que improvisamos. La banda sonora que llevamos dentro y que bailamos cada día. El ahora. Tan leve como un susurro. Tan fuerte como el hormigón.

Y por primera vez no pienso en futuros ni en lo que vendrá, porque nuestro ahora es lo único que tenemos y lo único que no nos queda grande manejar.

Wind by xnhan00

11 de marzo de 2018

Manual para tormentas

Necesito frenar durante un segundo este ritmo enloquecido, bailar con el silencio. No esperar respuestas a preguntas que no existen, que me golpean y que ni siquiera he formulado.

Verme en el espejo, sonreír a mi reflejo herido, aceptar que para volar es necesario soltar lo que me pesa. Dejar de construir catedrales con los pedazos rotos de corazones que pasaron por aquí. Gritar al aire que estoy hecho de viento.

Dejar de esperar en la orilla, levar anclas, llenar de calor el frío que dejó tu marcha. No alimentar ausencias. Pedir perdón y reprochar menos.

Enterrar el hacha de guerra, abrir los brazos, respirar profundo. Aceptar lo que llevo para valorar lo que otros traen. No golpear primero, no cerrar puertas y ventanas por si entrase la brisa o la luz.

Agradecer el verde y también el rojo de los semáforos. Que sea el camino el que me encuentre caminando. Besar más y durante más tiempo. Abrazar como el marinero que regresa a casa. No temer echar de menos. Echar por fin raíces.

Romper las cadenas de mis lealtades invisibles, quemar etapas y recuerdos. Barrer el polvo de mis rincones escondidos. Dejar de regar jardines que murieron hace tiempo. Sembrar otros con el mismo cariño.

Y despedirme.

Sobre todo, dejar de huir y aprender a despedirme.

We are storm by raquelissima

4 de marzo de 2018

La máquina de sueños

Siempre soñé con ser un pájaro. Cruzar las nubes como el que atraviesa un telón de terciopelo, domar al viento y convertirlo en aliado. Surcar los cielos, cerrar los ojos, ver pasar el paisaje a toda velocidad, sobrevolar acantilados, caer en picado hacia las olas y remontar el vuelo rozando el agua.

Quise ser astronauta, embarcarme en misiones espaciales, flotar en gravedad cero, dejar que la luna dejase huella en mis botas, contactar con Houston por un problema grave, salvar a la tripulación in extremis y de forma heroica mientras el mundo contiene la respiración a través de sus televisores.

Soñé con ser pez, dejar que los corales acariciasen mis escamas, flotar hasta la superficie y desafiar con la mirada a las gaviotas hambrientas, para después sumergirme de nuevo a toda velocidad y dejarme llevar por las corrientes del océano.

Quise ser buceador, sondear las profundidades marinas, descubrir especies nuevas que nadie ha descubierto. Encontrar tesoros hundidos. Dar por fin con la Atlántida. Dejarme seducir por el canto de sirenas y volver para contarlo.

Soñé con ser lobo, aullar a la luna en mitad de la noche, ser parte de una manada fuerte, que mi territorio tuviera cientos de kilómetros y que no lo abarcase la vista, sentir un mundo de colores a través de mi olfato.

Y aunque nunca pude, por razones obvias, ser nada de lo que soñé y quise ser, me siento cada vez más pájaro, cada vez más pez, cada vez más lobo, cada vez más astronauta y cada vez más buceador. Todo a la vez y sin orden alguno. Y ni siquiera sé si son compatibles entre sí, tampoco si debería hacer más caso a una parte que a otra.

Quién me iba a decir que a mis treinta y uno, iba a seguir con la máquina de sueños a todo trapo.

La grand evasion by nuvem

25 de febrero de 2018

Raíz

Brilla tanto tu mirada y de una forma tan sutil que por un momento creo comprender el lenguaje de las nubes y, el terciopelo de tus manos sobre las mías, se convierte en el idioma oficial de nuestro reino. Me gustaría explicarte en un suspiro todo lo que me arde dentro, concentrar en un beso todos los poemas que te debo y no me salen, dejar de pagar contigo las heridas que otros cuerpos dejaron en mi piel, pero se me hace un nudo la garganta y tan sólo puedo observarte tranquilo mientras respiras nerviosa.

Dejaré que seas tú quien me abrace esta noche, quien apriete su pecho contra mí para que nuestros latidos se sincronicen.  Por un momento no existirá el dolor y la calma volverá a allanar los caminos que pisamos. Cómo explicarte que la paz es tenerte cerca, respirando en silencio, protegiéndonos con nuestra mera existencia de todos los bombardeos que nos amenazan.

No somos pájaros pero se nos da bien volar lejos cuando la llama empieza a crecer dentro. Eternos aprendices de escapistas, que abandonan por puro miedo al abandono, como torpes trapecistas con miedo a las alturas. Y sin embargo aquí seguimos, sirviéndonos de red para recogernos en cada tropiezo. Para volver a sembrar después de cada incendio. Ojalá las tormentas no consigan derribarnos, que la niebla del tiempo pase de largo y sepamos aguantar nuestro reflejo sobre los charcos.

Y guardarnos como se guardan los tesoros, componer canciones que alejen los fantasmas y nos sirvan de guía para contar nuestra historia. Que todos los caminos que crucemos nos permitan alcanzar lo anhelamos y buscamos, que no seamos un muro y que venza siempre la palabra a la desesperanza de lo que no comprendemos. Que en las noches frías sigamos sirviéndonos de abrigo para seguir viendo en las estrellas mapas de lo que se nos fue.

Y que sigas siendo mi raíz.

Para que cuando me abraces me sigan creciendo flores en los dedos.

Simplicity by Sarah Akl

18 de febrero de 2018

El viaje

Te encontré mirándome desde la orilla, con el agua mojándote los tobillos y preguntando qué había sido de nosotros. Confieso que tuve miedo de responder algo que no esperabas, de haber traicionado la semilla que un día prometimos proteger. Y aunque en tu gesto había una nobleza y calma que sólo poseen los astronautas del tiempo, no fui capaz de mirarte a los ojos.

Me sonreías, con una fuerza olvidada en las rendijas de la memoria y con la paz del que nada tiene que temer, me invitaste a zambullirme contigo en las aguas.

Regresamos a la raíz y sentí la savia fluyendo por mis venas. Me crecían ramas en las manos y hojas en los brazos. Sentí el aire despeinando mi envoltorio y la fuerza de la tierra sosteniendo mi equilibrio. La luz del sol era  tan intensa que me cegaba, pero alimentaba mi estómago y hacía que me nacieran mariposas blancas que revoloteaban a mi alrededor, no había ruidos, ni sombras que me acecharan.

Abrí los ojos y pude sentirme pájaro, noté la intensidad del viento combatiendo contra las alas, las plumas bailando y abrigando mi pecho. Nos elevamos sobre acantilados y valles, sobre colinas y después descendimos en picado contra el suelo.

No hubo golpe, ahora corríamos en manada entre los árboles, vestidos con un pelaje blanco y aullábamos a la luna mientras melodías de olores dibujaban sinfonías en nuestros sentidos. Sentíamos la hierba acariciando nuestros pasos. Lo podíamos todo hasta que llegamos de nuevo al agua y nos sumergimos.

Ahora nadábamos veloces, con las escamas cortando las aguas, con la inmensidad por delante, como exploradores galácticos en medio de la vía láctea.

Después todo se apagó y estuve solo. Sentí miedo. Una luz se encendió y aparecí desnudo en el suelo, abrazándome a mí mismo, con un llanto antiguo de fondo, casi melódico.

Viniste a rescatarme y regresamos a la playa. Todo volvía a ser como antes. Me sonreíste. Colocaste tus manos sobre las mías y aunque quise pedirte perdón supe que no era necesario. Que no lo necesitabas. Que estabas feliz de verme. Cerré los ojos mientras te alejabas para desaparecer de nuevo en el agua.

Lloré. Como lloran los niños. Con la pureza del reencuentro. Dejé que las lágrimas purificasen mis heridas, calmasen el dolor.

Me desperté en mi habitación, sudoroso y con el corazón desbocado. Me abrazaste. Me dejé abrazar. Nunca supe que significó todo aquello.

Meses después encontré un mensaje con mi letra que no recordaba haber escrito en un cuaderno: “Pon alma a todo lo que hagas en tu vida y nunca te quedarás sin luz, es la única manera de no perder en el vuelo, las ganas de volar.”

Cuerpo Astral Ascendent Rompiendo Barreras by Kathechareun

11 de febrero de 2018

Apuntes de un pájaro sin nido

Qué pasará cuando millones de constelaciones estallando iluminen tus pupilas, cuando sea el viento el que recoja tus vaivenes, cuando de tus manos florezcan lotos y se alejen de ti los cuervos negros que anunciaban tu derrota.

Qué sucederá cuando todos los charcos devuelvan tu reflejo y la bandera blanca e impoluta de la infancia ondee en tu pecho, cuando no mires sólo desde el dolor y te aleteen en los brazos los halcones de la belleza.

Qué sentirás cuando cambies las despedidas por recuerdos que colgar en las paredes desnudas de tu pecho, cuando entiendas el idioma de las gaviotas y empieces a formar parte de las olas. Cuando regales un corazón a cada sobre vacío y escribas cartas de amor en las facturas.

Qué harás cuando acaricies cada bolígrafo y percibas el latido de la tinta, cuando tiemblen en tus dedos todas las historias que aún no ha contado, cuando revivan en ti todos los personajes olvidados y cierres por fin capítulos.

Qué pasará cuando desaparezcan tus ganas de huir, cuando te declares inocente de lo que te acusas, cuando comiences una nueva vida lejos de todo lo que te daña y te invadan libres las emociones que enclaustraste.

Dejarás de hacer preguntas cuando siembres semillas sobre tus heridas, cuando recojas los frutos de la confianza y compartas el fuego que te quema dentro.

Y entenderás que vivir siempre deja poso. Que toda guerra tiene bajas, que para no sufrir sería necesario convertirse en piedra.

Y que volar... supone desprenderse de lo que te pesa.

Red bird by VivalaVida

4 de febrero de 2018

Ojalá

Ojalá se deshagan tus lágrimas como los copos de nieve que cada invierno nos visitan. Que transformemos el dolor en vida y se me desaloje de una vez esta inquilina presión del pecho. Ojalá siempre constantes, siempre precisos, siempre valientes, sin necesidad de conocer más rendición que la que la cama nos brinda cada noche.

Que la risa tome preso nuestro estómago, que exija carcajadas como peaje para cuando la pena venga a vernos. Que sigamos fuertes en nuestro parapeto y se me agoten de una vez las ganas de escapar. Ojalá la paz inundando nuestras aceras, que respirar no me suponga un esfuerzo, que la verdad entienda nuestro idioma. Que se alejen de nosotros las llamas del rencor, que el odio no roce nuestros cuerpos, que se nos erice la piel en cada despedida y aprendamos de cada persona que se marcha.

Que se encienda una nueva estrella cada vez que el amor nos escriba cartas, que juguemos más y discutamos menos, que la razón no sucumba nunca a la desesperanza. Ojalá más árboles y flores, más canciones, menos poemas tristes, que construyamos nuestro universo en un jardín de castillos de viento. Por fin la reconciliación con nuestra infancia, dar la mano a lo que fuimos. Y las gracias.

Apostar por la utopía como hoja de ruta, temer menos al miedo y que el coraje nos desborde contra la vicisitud. Que se cierren nuestras heridas, dejar paso a lo que importa y nos conmueve, desterrar lo que nos daña y perdonar para crecer. Perdonarnos. Perdonarme.

Entender que no podemos entenderlo todo. Que tampoco es necesario. Que cada piedra hizo camino, que el camino se hizo por algo y que nos condujo hasta aquí. Y abrazarte fuerte como si se me fuera la vida en ello. Como si en ese abrazo pudiera renacer cuando se me agote el tiempo y las ganas.

Ojalá encontrarte en mis viajes, en los sueños que atesoran mis bostezos, en cada una de las páginas que escriba, para que si nos separan las corrientes poder encontrarnos en medio de la niebla sin necesidad de luces, guiados por un instinto brújula.

Y construir.

Que ya (nos) destruimos bastante.

Hot Air Ballon Race by JonKoomp

14 de enero de 2018

Los pedazos

Hace frío fuera pero siempre me arde algo dentro. Por más que lo intenta el invierno no consigue congelar los latidos de este corazón arrítmico con cierta tendencia al vuelco.

Desafío la pereza y entreno mis piernas a diario para que me lleven lejos, aunque todavía no conozco el destino. Recorrer kilómetros dejando que mi mente se vacíe de todo lo acumulado estos años es un ejercicio pesado pero liberador. Ignoro las voces que me gritan “ríndete”, “déjalo ya” “¿no ves que no tiene sentido?” y construyo castillos con los pedazos de un planeta que se vino abajo. Fortaleza es picar una y otra vez las mismas piedras hasta que las piedras desaparecen.

Me pregunto cómo hacen algunos para vivir tan ausentes de sí mismos, cómo hacen para entregarse a la nada con los brazos abiertos y sin paracaídas, cómo hacen para vestirse cada día con sus trajes y máscaras grises roídas por el tedio, cómo hacen para no emocionarse con el mero hecho de estar vivos. Y me aterra pensar que yo también puedo caer en cualquier momento en la nada, que yo también puedo convertirme en un muñeco de nieve sin voluntad. Así que me lleno de viento para que mis brazos pesen menos y puedan abrazarte fuerte.

Veo en tus ojos el reflejo de mí mismo y me asusta lo que veo. Al fin y al cabo combatimos los mismos fantasmas aunque arrastremos lastres distintos. Confieso que me cuesta horrores ver la luz que tanto dicen que tengo, que la mayoría del tiempo me siento oscuro y frío y que en ocasiones trato de escapar por la ventana para no abrir la caja de las plagas que me persiguen. Al fin y al cabo la mayor de las guerras se libra contra uno mismo.

Pero me perdono por no haber sabido escucharme. Por no encontrar la llave que tanto he buscado de un candado que ni siquiera existía. El tiempo me ha enseñado que nadie puede cerrar tu propio cielo.

Tan sólo hace falta levantar la mirada y sonreír.

¿No es acaso hermoso sentirse tan ligero como un pájaro?

Visual paper by Ruth Tay

17 de diciembre de 2017

Ciudad poesía

Dejé olvidados mis poemas en algún rincón de este planeta, perdidos entre el ruido atronador de charlatanes y sabihondos de red social, donde ni yo mismo lograba alcanzarlos. Habían dejado clavado en mí el recuerdo de sus dedos blancos. Sus retazos de azul y sabor a sal, su incapacidad de amar más allá de la etiqueta y el me gusta, su miedo a la muerte, su pavor a las miradas por encima del hombro, a la indiferencia.

Caminé en dirección contraria y me alejé, condenando al destierro la emoción y anclándome en la excusa. Dejé de creer en ellos, en la paz de sus letras, en los pájaros que revoloteaban en cada una de sus líneas. Y empecé a culpar a la inspiración de todos los problemas.

La niebla había llegado a ciudad poesía, lo que antaño fuera un paraíso soleado que de forma tan plácida había habitado los últimos años, se había convertido en una ciudad en guerra, destruida por mi ejército de caimanes, asediada y bombardeada por el más antiguo de mis rechazos. Sin ni siquiera saber en qué momento la guerra se ha apoderado de tus vísceras te ves inmerso en una batalla que debes librar solo.

Uno no conoce el alcance de la soledad hasta que se aleja de lo que siempre le ha acompañado, hasta que pierde de vista la luz del último de sus faros. Y en soledad, caminando entre las ruinas, cegado por la niebla, al borde la locura y con la ansiedad como única compañera me veía incapaz de salvar horizontes. Y esta se convierte en la historia de tu derrota.

Lo bueno del silencio es que permite escuchar la voz que llevamos dentro. Una voz que cuando sabe el buque perdido, grita y hace temblar todos y cada uno de tus cimientos. Y esta, aunque resulte difícil de creer, se convierte en la historia de una victoria.

Esa voz guía construyó de nuevo las fuentes, las calles, los edificios, las plazas, los bulevares, los parques. Trajo de vuelta los pájaros y llenó de flores los jardines. Creó los mares y los ríos, las montañas. Disipó la niebla y volvió y regresó el brillo del sol. Los viejos poemas no volvieron, pero no hizo falta, nacerán otros nuevos pues he aprendido que no hace falta poema mientras exista la poesía. Mientras la canción de la vida no deje de sonar en tus manantiales más profundos.

Porque siempre ha estado ahí cuando todo falla. Porque nunca se marchó. Porque regresar a la esencia es acariciar la vida.

Canta tu canción y no dejes que otros la canten por ti porque sólo tú serás capaz de escucharla y entenderla.

Tu voz es perfecta. Siempre lo ha sido. Puedes hacerlo. Sabes hacerlo.

Aunque no sepas cómo.

A fin de cuentas no hace falta entender la música para disfrutarla.

Song for sunshine by Indiae


NOTA: Escrito tras mi participación en el taller "El camino del ser creativo y el reencuentro con nuestra esencia" de la escuela ImproVersa. Trabajo necesario y esclarecedor para todo artista que se exponga continuamente al juicio ajeno.

3 de septiembre de 2017

Deseos

Volar, volar sin prisa, batiendo lento las alas, sintiendo el viento despeinarte.

Vivir, vivir deprisa, sentir despacio, saborear cada victoria.

Llorar las derrotas y brindar las pérdidas, beber y cantar de madrugada, abrazarte a los árboles y las farolas.

Escuchar el lenguaje secreto de las piedras, la música del silencio. Bailar descalzo cada noche y enraizarse.

Alimentar el alma con poesía, perderse en acordes y cuellos ajenos.

Rozar la piel y el corazón. Susurrar palabras no inventadas. Escribir en el idioma del viento.

Ser brisa y también apero. Trabajar la amistad como el alfarero trabaja el barro.

Vivir cada segundo, respirar profundo, amanecer tarde y acostarse temprano.

Coger tu mano y besar tus párpados. Decirte todo lo que me haces sentir. Dar gracias al universo por los bailes.

Susurrar secretos al agua, dibujar en los espejos. Saltar a ciegas los límites de los cuerpos.

Amerizar en tu pecho, latir entre tus piernas. Deshojar la flor sin arrancar los pétalos.

Abrir puertas, cerrar ventanas por si entra el frío.

Tomar aviones, barcos, trenes, autobuses sin un destino cierto. Viajar a la deriva y sin timón.

Reinventar el norte, rediseñar las brújulas, trazar mapas en tus calles desiertas.

Flotar como madera de deriva, colonizar playas. No querer que me encuentren nunca.

Renacer del cero. Que ese sea mi comienzo. Y seguir cantando, como cantan los pájaros a la mañana.

Encender luz para todas mis sombras. Disipar la niebla.

Y sólo así poder aguantar la mirada a mi reflejo.

Y encontrarme.

Simplemente, encontrarme.

I was a dandelion by Vesaspring

25 de junio de 2017

Esencia

Quiero construir una isla en mi interior a la que acudir cuando me sienta perdido. Una isla que sólo yo conozca y a la que sólo llegue la espuma de lo que yo permita, donde la paz venza el ruido que precipita con estrépito mi cordura.

Allí vería amanecer y atardecer cada día, dejando que las olas acariciasen mis tobillos y fluiría con el agua como fluyen los pájaros en el viento. Necesito construir un espacio puro en el que brillen las estrellas, necesito observar los astros, aprender a hablar el lenguaje del firmamento. Sería bello, tumbarme durante horas en la arena con las manos detrás de la cabeza y dejar que los pensamientos me visiten, como sabios venidos de otra época mostrando caminos entre la maleza.

Necesito una isla sin lobos ni serpientes venenosas, en la que poder pasear tranquilo sin la incertidumbre del miedo. Una isla en la que luzca fuerte el sol incluso cuando llueva, y en la que la luna salga cada noche a teñir el mar de blanco. Una isla sin jueces, sin leyes, sin supervivencias ni limitaciones de ningún tipo. Una isla que sea corazón y que lata al compás de cada uno de mis pasos.

Una isla que refugie al niño que todavía me brinca dentro, que no permita que se muera de pena porque el adulto se traicionó ya en demasiadas ocasiones. Una isla llena de flores y jardines que nadie pueda pisotear. Donde vuelen libres cientos de mariposas que nadie va a atrapar nunca.

Quiero una isla eterna, sensible, elemental, natural, conectada, ingrávida, apasionada.

Una isla que sea casa y hogar.

Y desde allí, dedicarme a crear mundos.

Island On The Tortoise by FarokOmar

20 de junio de 2017

Un viaje por las historias de pasaporte: Concierto recital en Madrid

Esta semana he sacrificado la habitual entrada para anunciar que este viernes 23 de junio a las 22.00 estaré dando un concierto recital con invitados en Xelavid Madrid, C/Capitán Haya Nº28. 

Han pasado dos años desde la salida de "Pasaporte" mi primer poemario, que me ha llevado de gira por muchas ciudades de la geografía española acompañado siempre de mi guitarra. 

Tenía ganas de hacer algo en mi casa, Madrid, y quería que fuera diferente, por lo que he preparado un espectáculo único en el que se descubrirán las historias que hay tras los poemas: "Un viaje por las historias de Pasaporte" pretende llevar al espectador más allá de los poemas, al sitio en que nacieron esas emociones. Contaré con invitados de lujo a lo largo de la noche (Antonio Cuenca, Dácil Santana, Luis Cano y Cristina Merino) que ayudarán a sumergir el ambiente en un cosmos único e irrepetible de canciones, poemas, historias, cuentos y sobre todo: emociones a flor de piel.

Para las entradas hay dos opciones, 5 euros en puerta el día del evento o 3 euros si la sacas anticipada a través de entradium.

11 de junio de 2017

Cuidarte

Cuidarte consiste en respetar tu espacio. En permitir las dudas que taladran tu cabeza y acariciarlas. En entender que sientes diferente a mí, que somos dos planetas distintos pero que juntos se complementan.

Cuidarte no consiste en huir cuando empieza la tormenta. Consiste en salir a por ti cuando perdida vagas entre la lluvia y necesitas alguien que te refugie entre sus brazos.  Cuidar consiste en decirte siempre la verdad, por desnuda y descarnada que parezca, consiste en admitir los fallos como parte del crecer, los tropiezos como parte del camino.

Cuidarte consiste en dar la mano cuando lo precisas y aire cuando te ahogas. Consiste en admirar tu vuelo y observarlo lento, grabando todos sus detalles. Cuidarte consiste en salvar tu rutina construyendo puentes, tendiendo escaleras hacia la luna con la que tanto te conectas.

Cuidarte es conocerte, adentrarme despacio en tu jardín de maravillas, hablar de tú a tú con tu esencia, respetar tus tiempos, nadar en tus derivas, retozar entre tus nubes.

Cuidarte es caminar al lado, nunca delante, nunca detrás. Sentir orgullo en tus éxitos y admirarte en las derrotas, darte fuerzas para sostener el mundo. Vencer fantasmas contigo.

Cuidarte es rozar cada trozo de tu alma, incluso aquellas que otros rompieron. Llenar de nuevo tu estómago de emociones y de sueños. Saltar en paracaídas aunque el vértigo diga no.

Cuidarte es cuidar tu vida. Aprender de tu experiencia. Crecer contigo.

Y amarte sin peros y sin salir quemando rueda.

Y vivir cada uno de tus segundos como un regalo.

Close to the flame by Noble Fate

El viernes 17 estaré en Valladolid a la hora del Vermut en el Kafka, compartiendo escenario con Irene DeWitt, Noelia Toribio y Oliver Benavente, con el espectáculo "Universos". Más info en sección eventos.
Ya están las entradas a la venta para mi concierto recital del viernes 23 de junio en Madrid.

4 de junio de 2017

El abrazo del viento

Cierra los ojos cuando los nudos te aprieten fuerte en el estómago y no sepas deshacerlos, deja caer los párpados y siente mi abrazo sincero rodeándote, acariciando esos rincones del alma que sólo me muestras en privado.

Apoya tu cabeza en mi hombro y permite que los fantasmas del miedo abandonen por un momento tu cabeza. Deja que fluyan las emociones por tus brazos, por tus piernas, y siente mi mano recorriendo despacio la orografía de tu espalda.

Imagina que suena tu banda sonora favorita mientras entrelazados como bailarines del viento nos mecemos en un vals de aire. Observa como estallan colores a nuestro alrededor y nacen galaxias del brillo de nuestros ojos.

Deja que se despeguen tus pies del suelo y vuela, que no exista vértigo ni miedo a las alturas, que te rocen las nubes el rostro, que sean tus poros la mejor estación meteorológica y que se te humedezca la piel y los labios.

Bébete la vida en este instante, sin prisas. Dejando que en este abrazo eterno y seguro se fusionen nuestra esencia con la luz. Y brillemos, porque sólo brillando se puede iluminar lo oscuro.

No te sueltes todavía, que tus raíces busquen mi barro para asentarse, que se alimenten de mi sustrato y que nos nazcan flores. Que nuestras pupilas se dilaten y nos engullan, que nos transporten a paraísos lejanos, a montañas kilométricas desde las que observar un mar infinito de cumulonimbos blancos, océanos verdes tan inabarcables como inexplorados.

Ahora abre los ojos y sonríe.

Que tu sonrisa es la mejor de las brújulas para este astronauta perdido.

Y que nos tiemble el mundo dentro de este abrazo.

. by Pilar Ouro